Violencia en la calle, en la escuela, en el deporte, en las casas, en el barrio, en el bar, donde se quiera hay una violencia impúdica.

Después de los sucesos trágicos que se dieron a partir del paro de policías en diversas provincias de Argentina, la sensación que me quedo es de mucho dolor por esta argentina mía, porque se hizo evidente que el pacto social lleva roto mucho tiempo.

Para quienes no viven en Argentina les comento hace pocos días, en la ciudad de Rosario, dejaron en coma a un ladrón (que cuatro días después murió en el hospital a causa de este ataque), anoche pasó algo similar en un barrio de Buenos Aires (digo similar porque todavía no murió).

Ayer leí este comentario en Facebook y realmente es para pensarlo, no solo en Argentina. Llevamos mucho tiempo peleando entre nosotros mismos, tratando de aprovecharnos de cualquier circunstancia y sin tener interés por quien esta al lado.

Y el tema no es el robo, es la ruptura del pacto social, donde la vida de nadie importa, donde el asesinato a veces es hasta por diversión (ayer escuche un caso que frustrados ladrones asesinan y salen corriendo, sin el botín, riendose de una “travesura”). Ya conocemos de antaño la violencia de estado, los asesinatos y torturas por por varios miles o millones de dólares, la corrupción, donde la vida de todos nosotros no vale mas que ese dinero. Pero la violencia, desde hace aproximadamente 10 años, se ha extendido a todo el pueblo, nos han enemistado. el electorado “popular” de cristina contra la “corpo” de oligarcas y fachos, los pobres versus los acaudalados. hay odio en el pueblo. la pobreza se transforma en una especie de “virtud”, donde es deber de los que “tienen” dar a “los que no”. donde si no pagas 30 mangos al trapito te rompe el auto. aunque con los subsidios pueden ganar mas que un laburante siguen siendo pobres porque es una identidad, y un sector fácil manejar. los subsidios creo que no ayudan, creo que se deberían hacer planes trabajar (no como cuando los inauguró de la rua que eran una negreada, 200 pesos por muchísimo trabajo, si no con un sueldo) y generar fuentes de trabajo, en una ciudad que necesita mucha mano de obra para arreglar miles de cosas, desde la infraestructura de la ciudad, rampas, arreglar calles, son ejemplos. generar real inclusión, una ciudad cooperativa, un país cooperativo. pero eso no no es redituable para unos pocos. tampoco creo que los que roban son los pobres, creo que hay violencia en nuestra sociedad y eso ha sido fomentadisimo en el ultimo tiempo. Los gobernantes te matan, los jueces te matan, la policía te Recontra mata y el vecino también. sea a guante blanco o con arma blanca o de fuego la vida no vale nada.. y eso hay que cambiar.

Esto, lejos de defender a los ladrones, es una duda que me carcome hace muchos años: si nos sentimos con el derecho a matar porque nos robaron: que nos hace mejor que quien te roba.

Un viejo dicho reza: Vivir no cuesta nada; pero creo que vale muchísimo, tanto que es invaluable.

Comprendo que la solución de fondo no es fácil y que para que se vean las diferencias muchos años van a pasar, tanto que diría un par generaciones. Se ve que esto a los políticos no les sirve porque es más redituable seguir acrecentando estas diferencias y gobernar un país divido que revertir la situación en donde el efecto positivo se verá después de su gobernación.

Como siempre destruir es más rápido que construir, por ejemplo la confianza que se construye en años y se puede romper en segundos. Pero no es en lo único pasa lo mismo con la educación, el respeto.

Mal que nos pese la intolerancia, la falta de respeto y el racismo están más que instalados en nuestra vida cotidiana. Ojalá podamos pensar y, sobre todo, actuar para una sociedad más vivible.

Hay personas que ya están haciendo o difundiendo otra manera de hacer las cosas. Uno de mis grandes referentes en estos últimos tiempos es Pachi Tamer que entre otras cosas tiene este proyecto Sueños de un dolar.

Claro que esto no exclusivo de Argentina, cada vez más los países sufren lo mismo en mayor o menor medida. Como siempre en los llamados tercermundistas o en vía de desarrollo lo sufrimos más; es que claro, somos la mano de obra del mundo y sin lugar a dudas donde más interesados están en seamos pobres (mentales) de la sociedad global.

En fin admiro a las personas que pueden hacer más que yo, trato de ayudar al que todavía le cuesta.

Pero, sobre todo, no puedo dejar de preguntarme ¿Cuánto vale una vida?

Actualización 1: La escritora del texto citado es Marina González.

Actualización 2: En los últimos días al menos hubieron, al menos, 7 nuevos casos que por suerte ninguno término en muerte. 
Pero hoy me entere de un caso, en Rosario, en donde creyeron que dos hombres en moto eran los responsables de un asalto a una remiseria y los atacaron. Cuestión es que no eran ni parecidos, ni ellos, ni la mota, pero les pegaron (uno tiene 8 puntos en la cabeza), rompieron la moto y les robaron las zapatillas. Me pesa no solo el dolor de lo que implica la justicia por manos propias (y todo este descalabro), sino también la ironía de que los supuestos ladrones terminaron robados.

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