En realidad después de pensarlo un poco me doy cuenta que este día empezó ayer, tal vez por eso estoy tan agotada. Ayer llegue a casa después de un día largo, pero nada que no pueda suceder dos veces a la semana cuando después de trabajar parto para a estudiar (sí como con lo que estudie no me alcanza ahora de vuelta a la facultad).

Esa mañana había notado algunos ruidos que atentan contra la integridad auditiva, era como si todo el mundo hubiera subido varios decibeles, o como si yo hubiera tomado conciencia de ese ruido infernal. La bocina del subte (no solo mucho más alta de lo tolerable, además infinitamente larga) fue lo primero que me llamo la atención. Tal vez también por mi cansancio note las bocinas de los autos y el retumbar permanente de la voz de un profesor que enseña en un lugar que es más un estacionamiento que aula.

Por la noche apareció una cosa que no experimentaba desde hace años: el zumbido en los oidos. Que de hecho a esta hora, y ya con menos ruido de la calle, vuelve a aparecer.

Todo el tiempo estamos atentos a la contaminación en el aire, en las superficies, pero pocas o ningunas en el sonido. Cuando me puse a investigar encontré esta tabla de niveles.

0 – 10 dB: se trata de respiración tranquila.
10 – 20 dB: corresponde con el sonido tranquilo de los árboles.
30 – 40 dB: se refiere a hablar en voz baja.
40 – 50 dB: se trata del ruido de una conversación en voz alta.
50 – 60 dB: se trata del sonido de un bullicio de gente.
65 dB: es el límite de tolerancia al ruido.
70 – 80 dB: puede ser el ruido de un electrodoméstico, un tren, etc.
80 – 90 dB: corresponde con el ruido del tráfico de una ciudad.
90 – 100 dB: es el sonido de un taladro, un autobús, etc.
100 – 110 dB: se refiere al sonido de un concierto o una discoteca.
110 – 120 dB: ruido referido a un motor de aviación.
120 – 130 dB: sonido de un avión al despegar o al aterrizar.
130 – 140 dB: este nivel corresponde al umbral de dolor acústico.

En Buenos Aires esta estipulado un máximo de 50dB para zonas residenciales, un 60dB para zonas de servicios, y 84dB para zonas especialmente ruidosas o para el transito pesado. De esto puedo ver dos cosas, según esta ley (la 1540) un recital de metal debe tener el mismo nivel que un camión; pero además esto esta lejos de cumplirse, sino me creen midan el nivel de sonido en una calle medianamente transitada (no digo yo que sea en el subte con la maldita bocina antes mencionada, aunque se debería).

Pero todo esto no termina aquí, también descubrí porque es importante cuidar a los pobres oídos, además de que sino duelen.

Los efectos de estar sometido a niveles altos son muchos y un tanto jodidos, les dejo un resumen de los más importantes.

Efectos psicopatológicos: A más de 60 dB: Agitación respiratoria, aceleración del pulso y taquicardias. Aumento de la presión arterial y dolor de cabeza. A más de 85 dB: Aumento del colesterol y de los triglicéridos, con el consiguiente riesgo cardiovascular. Aumenta la glucosa en sangre.

Efectos psicológicos: Insomnio. Fatiga. Estrés, depresión y ansiedad. Irritabilidad y agresividad. Histeria y neurosis. Aislamiento social. Falta de deseo sexual o inhibición sexual.

Lo único que ahora logre explicar mi insomnio y el alto nivel de triglicéridos aún a dieta y ejercitando.

Ah y mi falta de memoria.

Links:
Ley 1540
Wiki: la contaminación auditiva.

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