Esta es la primera vez que comparto una nota en mis dos blogs (Tinta de Viernes y La Tienda Roja blog). Les pido disculpas por replicar la información, pero realmente son públicos muy distintos y hoy quería compartir un homenaje con ambos. Hace un tiempo y gracias a google, me enteré de Esther Afua Ocloo, pero sé que hoy en día le debo mucho.

Esther fue una empresaria que hizo camino en los microcréditos y fuerte defensora de los derechos de la mujer. Comenzó a vender sus mermeladas en plena adolescencia. Corría la década del 30, en una situación en donde no había lujos ni mucho menos. Tuvo la suerte de necesitar expandir su negocio, pero los créditos no estaban a su alcance; sucede que no solo era de bajos recursos, también mujer que en esa época era más complicado que hoy en día. Solo lo logro a fuerza de lo que tiene todo emprendedor: determinación y constancia. Con ese crédito logro abrir las Industrias Nkulenu (actualmente operando).

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Pero Ocloo no se quedó conforme con esto, comenzó a ayudar a un montón de mujeres para que pudieran lograr tener lo que ella había logrado. Tanto lucho, ayudo y capacito que se terminó con el mote de “Tía Ocloo”.

Participo en la primer Conferencia Mundial de la Mujer organizada por la UNO. Promovió, fue una de las fundadoras y presidente del Women’s World Banking (Banco mundial de las mujeres), una organización sin fines de lucros que ayuda a las mujeres más desfavorecidas. Capacitó a miles de mujeres en emprender y dirigir un negocio.

Gracias a ella muchos países y entidades comprendieron la necesidad de los microcréditos y en particular de la ayuda que necesitan las mujeres en lugares en donde son desfavorecidas por una condición absolutamente azarosa como es el género.

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